
«El mando ha de tener como cualidades: sabiduría, sinceridad, benevolencia, coraje y disciplina».
«Estos cinco factores fundamentales han de ser conocidos por cada general. Aquel que los domina, vence; aquel que no, sale derrotado».
«El general que siga mi consejo, es seguro que vencerá… Aquel que ignore mi consejo, ciertamente será derrotado».
«El arte de la guerra se basa en el engaño… cuando es capaz de atacar, ha de aparentar incapacidad».
Leer en Navidad. Hay dos grandes épocas del año donde leo. Como autónomo no tengo mucho tiempo, pero siempre es necesario formarse, formarse y formarse. La tecnología, en mi profesión no tiene piedad y te arrasa si no eres capaz de ir por delante de la masa.
Suelo revisar libros que replantean la relación entre el poder y la persona desde el prisma de la privacidad. Este año, me he salido un poco del guion, he vuelto a releer El arte de la guerra de Sun Tzu. Escrito en el siglo V a.C., su prólogo advierte que la obra no es un simple manual militar: se trata de un tratado que enseña a aplicar con sabiduría el conocimiento de la naturaleza humana en momentos de confrontación o conflicto.
El texto asegura que la mejor victoria es aquella que se logra sin combatir, invitando a comprender las raíces del conflicto y buscar soluciones pacíficas. La influencia del libro no se limita al campo de batalla: inspiró a Napoleón, Maquiavelo y Mao Tse‑Tung y hoy se aplica a negocios, deportes, diplomacia, en la vida.
La relectura constante del texto revela nuevas capas. Cada vez que lo repaso descubro usos inesperados para negociar, liderar o protegernos en un mundo en constante cambio.
Este artículo no pretende mas que explorar la vigencia del clásico, cómo se puede utilizar en cualquier tipo de conflicto —incluidas las disputas corporativas, incluso estrategias para la gestión de los datos— y cómo sus principios ayudan a convertir a jefes en líderes estratégicos.
Contexto histórico
Sun Tzu fue un general chino que vivió en el periodo de los Estados Combatientes. Su colección de ensayos sobre la guerra es el tratado más antiguo conocido sobre el tema. La obra destila la esencia del pensamiento estratégico oriental y descansa en dos principios fundamentales:
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El engaño como arte: «Todo el Arte de la Guerra se basa en el engaño». El estratega debe administrar la información, sembrar dudas en el adversario y manejar las percepciones. En esto se basa la propaganda. Cuando la UE limitó o prohibió canales rusos durante la contienda en Ukrania, estaba garantizándose el engaño a todos solo con su propaganda: Putin es malo
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Victoria sin lucha: «El supremo Arte de la Guerra es someter al enemigo sin luchar». Para Sun Tzu, la victoria ideal se consigue evitando el combate directo y explotando la inteligencia y la moral.
Esta filosofía se resume en el proverbio: «La mejor victoria es vencer sin combatir». La obra insiste en que una planificación exhaustiva y el conocimiento profundo de uno mismo y del contrario determinan la victoria antes de que empiece la batalla. Esto realmente vale para cualquier tipo de negociación o de conflicto.
Preparación y planificación
Sun Tzu aconseja al general realizar innumerables cálculos en su templo antes de librar la batalla. La preparación exhaustiva permite «adivinar cuál de los bandos saldrá victorioso». En la mediación moderna, esta idea se traduce en analizar internamente (evaluar fortalezas, debilidades, objetivos y límites) y estudiar al oponente, incluyendo su historia y presiones externas. El artículo de mediación PGP recuerda que «muchos cálculos conducen a la victoria» y que carecer de previsión conduce al fracaso.
En el contexto empresarial, Fernando De Losada destaca que las empresas deben planificar estratégicamente sus campañas y definir objetivos claros. Sin embargo, advierte que la flexibilidad es crucial para adaptarse a las circunstancias cambiantes.
Conocimiento y autoconocimiento
Uno de los aforismos más citados de Sun Tzu es: «Conócete a ti mismo y conoce a tu enemigo; en cien batallas, nunca correrás peligro». Para negociar con éxito hay que identificar las fortalezas y límites propios y comprender la posición del adversario.
En el ámbito empresarial, esto implica realizar análisis competitivos y evaluar los recursos internos. En ciberseguridad, se subraya que antes de actuar se debe realizar un análisis exhaustivo del entorno digital (identificar amenazas y vulnerabilidades) para diseñar políticas y estrategias defensivas.
Engaño y control de percepciones
El engaño es uno de los pilares de la obra: Sun Tzu sostiene que cuando se es capaz de atacar hay que aparentar incapacidad, y cuando se está cerca hay que hacer creer que se está lejos. El artículo de Soft Skills Lab explica que en negociación esto se traduce en ocultar intenciones, no revelar límites prematuramente y crear ilusiones para influir en la otra parte.
La estrategia de Trump, podemos enmarcarla en ser disruptivo para que el oponente nunca conozca realmente cuáles son los límites e intereses mínimos del oponente. Te pido la Luna, cuando solo quiero un pequeño aumento de precio, por ejemplo. Te llevo a un extremo cuando el resultado final puede ser cualquiera que mejore mi posición inicial.
Ejemplos históricos ilustran este principio: en las negociaciones del Canal de Panamá de 1977, el presidente Jimmy Carter ocultó inicialmente su disposición a ceder el control del canal y utilizó concesiones graduales para persuadir a los negociadores panameños. En el ámbito digital, se asocia el engaño con técnicas como los honeypots o señuelos y el cifrado robusto, recomendando prevenir ataques mediante la desinformación al adversario.
Flexibilidad y adaptación
Sun Tzu compara la estrategia con el agua: «el estratega se adapta al enemigo». En negociación, esta flexibilidad implica improvisar tácticamente, explotar oportunidades emergentes y preparar planes alternativos. La crisis de los misiles en Cuba (1962) es un ejemplo paradigmático: la administración Kennedy combinó firmeza (bloqueo naval) con flexibilidad (retirada secreta de misiles en Turquía) para resolver la crisis y evitar una guerra mundial nuclear.
En ciberseguridad, adaptarse implica auditorías y pruebas de penetración para identificar vulnerabilidades y reforzar los puntos débiles antes de que el adversario los explote. También significa actualizar tecnologías y procesos para mantenerse al día frente a amenazas cambiantes.
Economía de recursos y evitar el conflicto
El maestro chino advierte contra los asedios prolongados: la peor estrategia es agotar recursos en conflictos largos. En negociación moderna, este principio se traduce en evitar el desgaste innecesario: priorizar acuerdos parciales, controlar el ego y abandonar tratos cuando los riesgos superan las ganancias.
La filosofía del libro no es beligerante; promueve la disuasión, la cooperación estratégica y la diplomacia preventiva. Ejemplos contemporáneos como la estrategia de Starbucks en China —adaptarse a la cultura local y asociarse con empresas nacionales para evitar guerras comerciales— muestran cómo vencer sin conflicto directo. En ciberseguridad la prevención proactiva (cifrado, segmentación de redes, autenticación multifactor) debilita al adversario antes de que ataque.
Liderazgo y moral
Sun Tzu define las cualidades del mando como sabiduría, sinceridad, benevolencia, coraje y disciplina. Un líder eficaz crea armonía y dirige al equipo hacia la victoria. En el contexto empresarial, De Losada señala que el liderazgo consiste en fomentar la colaboración, la comunicación y el compromiso, asignando a cada miembro el rol adecuado.
En ciberseguridad, se destaca que un equipo eficaz debe ser diverso y complementario; la sinergia de talentos garantiza resultados excepcionales.
La obra también aconseja administrar recompensas y castigos de manera justa, lo que se traduce en reconocer y recompensar a los miembros del equipo que contribuyen a la defensa digital.
Relevancia en la era digital y la privacidad
La transición a la sociedad digital ha trasladado la lucha del campo de batalla a las redes y a los datos. Los principios de Sun Tzu ofrecen un marco para la ciberseguridad y la protección de datos:
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Evaluación estratégica y análisis de riesgos: se aconseja identificar amenazas, evaluar vulnerabilidades y analizar el «terreno digital» antes de actuar. Esto recuerda la evaluación de factores como terreno, mando y disciplina que propone Sun Tzu.
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Prevención proactiva: Sun Tzu advierte que un maestro de las artes marciales vence sin asediar ciudades. En ciberseguridad esto significa implementar cifrado robusto, segmentar redes y aplicar autenticación multifactor para debilitar al adversario antes de que ataque.
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Respuestas rápidas y coordinación: durante un ciberataque, la respuesta debe ser rápida, eficiente y económica en recursos. La planificación de un plan de respuesta a incidentes evita la improvisación y reproduce la lógica de Sun Tzu: actuar con calma frente al desorden del enemigo.
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Adaptabilidad y pruebas periódicas: las auditorías de seguridad y las pruebas de penetración permiten detectar vulnerabilidades antes de que los atacantes las utilicen. La obra insiste en que la victoria no se repite sino que adapta su forma continuamente.
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Uso de inteligencia (espías): Sun Tzu explica que la información previa debe obtenerse de personas que conozcan la situación del enemigo. Hoy, los «espías» son hackers éticos y expertos en ciberseguridad, cuyas pruebas y análisis permiten anticipar ataques.
Para los profesionales de la privacidad, la obra invita a anticipar conflictos regulatorios, planificar la protección de datos por diseño y fomentar la confianza de los usuarios. La gestión de datos sensibles requiere el mismo nivel de cautela, adaptabilidad y liderazgo que se espera en una campaña militar.
Aplicaciones contemporáneas en la negociación y la empresa
El arte de la guerra ha trascendido su origen bélico para convertirse en un manual de negociación.
El artículo de Soft Skills Lab (2025) argumenta que las enseñanzas de Sun Tzu ofrecen un marco teórico y práctico para comprender la dinámica de las negociaciones en juntas directivas y acuerdos diplomáticos. Algunos casos contemporáneos demuestran su vigencia:
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Fusiones y adquisiciones: la compra de Pixar por Disney en 2006 es un ejemplo de análisis estratégico: Disney reconoció su debilidad en animación digital y entendió las demandas de Steve Jobs, logrando un acuerdo mutuamente beneficioso.
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Negociaciones diplomáticas: el acuerdo nuclear con Irán (JCPOA, 2015) aplicó varios principios suncianos: conocimiento del adversario, control de percepciones y flexibilidad mediante cláusulas de revisión.
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Estrategias corporativas: un artículo de 7 Stage Advisors sobre negociación empresarial aconseja controlar los recursos clave, generar demanda antes de negociar, establecer ventaja de primer movimiento y mantener la capacidad de retirarse. Estas técnicas reflejan la importancia de crear el entorno adecuado para que la negociación sea favorable, en lugar de reaccionar improvisadamente durante la reunión. Preparación, conocimiento del adversario…
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Marketing y B2B: Fernando De Losada resume cinco estrategias para empresas B2B: conocer a la competencia y a uno mismo, planificación estratégica, valorar la información, liderazgo efectivo y adaptabilidad. Estas recomendaciones derivan directamente de la obra de Sun Tzu.
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Ejemplos de victoria sin conflicto: Starbucks en China evitó enfrentamientos comerciales respetando la cultura local y formando alianzas. Boeing suspendió las negociaciones con Embraer en 2019 al considerar que los costes superaban los beneficios, ilustrando el principio de abandonar un trato desfavorable.
En todos estos casos, el éxito se basó en planificar con antelación, adaptarse a la evolución del entorno y construir alianzas, corroborando la universalidad del tratado.
Lecciones para el liderazgo y la transformación de jefes en líderes
La obra de Sun Tzu ofrece un manual de liderazgo aplicable a cualquier organización. Para transformar a jefes en líderes se necesitan varias virtudes:
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Visión y estrategia: elaborar planes claros, prever escenarios y dominar la información.
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Empatía y ética: Sun Tzu afirma que el líder debe poseer benevolencia y sinceridad.
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Disciplina y organización: la disciplina comprende la organización del ejército, la provisión de recursos y la administración justa de recompensas y castigos. En las empresas modernas se traduce en una gestión eficiente de equipos y recursos.
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Delegación y cohesión: Se señala que la sinergia de talentos y la diversidad de habilidades son clave para una defensa robusta. Delegar tareas según las fortalezas individuales incrementa la eficacia.
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Capacidad de aprender y adaptar: el estratega debe ser flexible y estar dispuesto a modificar su curso en función de la evolución del conflicto. Las organizaciones orientadas a la privacidad necesitan adaptarse a nuevas normativas y amenazas tecnológicas.
Releer El arte de la guerra fomenta esta mentalidad estratégica. Cada lectura revela nuevas herramientas y analogías aplicables a distintos ámbitos: dirigir un equipo de desarrollo, negociar contratos o diseñar políticas de privacidad. Como explica el prólogo, comprender la naturaleza humana en la confrontación es fundamental para resolver conflictos.
Reflexiones Finales y algunas de las frases que me han impresionado esta vez
A pesar de haber sido escrito hace más de 2 500 años, El arte de la guerra sigue siendo un manual indispensable para comprender y gestionar conflictos. Su énfasis en el conocimiento, la planificación, la adaptación y la victoria sin lucha resuena en la negociación empresarial, la diplomacia, la protección de datos, la diplomacia, el liderazgo empresarial, la gestión de equipos…
Al adaptar los conceptos de ejército a empresa y de guerra a competencia, descubrimos que los líderes estratégicos no buscan la destrucción, sino la armonía y la eficiencia. La lectura cuidadosa y repetida del texto revela métodos de uso relacionados con nuestra sociedad y, sobre todo, con el conflicto.
Al igual que un buen estratega, conviene detenerse, reflexionar y vencer sin combatir, porque, como afirma Sun Tzu, esa es la distinción entre el hombre prudente y el ignorante.
Algunas frases, aunque es vital leerlo completo y tomar las que a tí te sirvan. Te aseguro que muchas:
Frases sobre liderazgo y victoria
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«La guerra es de vital importancia para el Estado; es el dominio de la vida o de la muerte… es forzoso manejarla bien».
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«El primero de estos factores es la doctrina; el segundo, el tiempo; el tercero, el terreno; el cuarto, el mando; y el quinto, la disciplina».
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«La doctrina significa aquello que hace que el pueblo esté en armonía con su gobernante».
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«El mando ha de tener como cualidades: sabiduría, sinceridad, benevolencia, coraje y disciplina».
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«Estos cinco factores fundamentales han de ser conocidos por cada general. Aquel que los domina, vence; aquel que no, sale derrotado».
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«El general que siga mi consejo, es seguro que vencerá… Aquel que ignore mi consejo, ciertamente será derrotado».
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«El arte de la guerra se basa en el engaño… cuando es capaz de atacar, ha de aparentar incapacidad».
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«Prepararse contra él cuando está seguro en todas partes. Evitarle durante un tiempo cuando es más fuerte».
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«Si tu oponente tiene un temperamento colérico, intenta irritarle. Si es arrogante, trata de fomentar su egoísmo».
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«Ataca al enemigo cuando no está preparado, y aparece cuando no te espera; estas son las claves de la victoria para el estratega».
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«Con una evaluación cuidadosa, uno puede vencer; sin ella, no puede».
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«Una vez comenzada la batalla… continuar por mucho tiempo desanimará a tus tropas y embotará tu espada».
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«Nunca es beneficioso para un país dejar que una operación militar se prolongue por mucho tiempo».
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«Sé rápido como el trueno que retumba… veloz como el relámpago».
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«El príncipe debe… ser sobrio y austero en sus gastos públicos».
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«Un general inteligente lucha por desproveer al enemigo de sus alimentos».
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«Así pues, lo más importante en una operación militar es la victoria y no la persistencia… un ejército es como el fuego: si no lo apagas, se consumirá por sí mismo».
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«Es mejor conservar a un enemigo intacto que destruirlo».
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«Los que ganan todas las batallas no son realmente profesionales; los que consiguen que se rindan impotentes los ejércitos ajenos sin luchar son los mejores maestros».
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«Un verdadero maestro… vence a otras fuerzas enemigas sin batalla, conquista otras ciudades sin asediarlas».
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«La victoria completa se produce cuando el ejército no lucha, la ciudad no es asediada… y el enemigo es vencido por la estrategia».
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«Si tus fuerzas son diez veces superiores a las del adversario, rodéalo; si son cinco veces superiores, atácalo; si son dos veces superiores, divídelo».
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«En consecuencia, un ejército victorioso gana primero y entabla la batalla después; un ejército derrotado lucha primero e intenta obtener la victoria después».
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«Los que utilizan bien las armas cultivan el Camino y observan las leyes».
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«Los expertos en defensa se esconden en las profundidades de la tierra; los expertos en maniobras de ataque se esconden en las más elevadas alturas del cielo».
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«Los buenos guerreros toman posición en un terreno en el que no pueden perder, y no pasan por alto las condiciones que hacen a su adversario proclive a la derrota».
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«Los buenos guerreros vencían cuando era fácil vencer».
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«El desorden llega del orden, la cobardía surge del valor, la debilidad brota de la fuerza».
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«Cuando un ejército tiene la fuerza del ímpetu, incluso el tímido se vuelve valiente; cuando pierde la fuerza del ímpetu, incluso el valiente se convierte en tímido».
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«Los buenos guerreros buscan la efectividad en la batalla a partir de la fuerza del ímpetu y no dependen sólo de la fuerza de sus soldados».
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«Cuando hay entusiasmo, convicción, orden, organización, recursos… cada cual es útil».
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«Los que anticipan, se preparan y llegan primero al campo de batalla y esperan al adversario están en posición descansada; los que llegan los últimos… quedan agotados».
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«Los buenos guerreros hacen que los adversarios vengan a ellos, y de ningún modo se dejan atraer fuera de su fortaleza».
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«Si haces que los adversarios vengan a ti para combatir, su fuerza estará siempre vacía; si no sales a combatir, tu fuerza estará siempre llena».
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«Sé extremadamente sutil, discreto, hasta el punto de no tener forma… así podrás dirigir el destino de tus adversarios».
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«Las situaciones militares se basan en la velocidad: llega como el viento, muévete como el relámpago, y los adversarios no podrán vencerte».
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«Haz que los adversarios vean como extraordinario lo que es ordinario para ti; haz que vean como ordinario lo que es extraordinario para ti».
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«Si conoces el lugar y la fecha de la batalla, puedes acudir a ella aunque estés a mil kilómetros de distancia; si no conoces el lugar y la fecha de la batalla… ¿cómo puedes saber si vas a ganar o a perder?».
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«La victoria en la guerra no es repetitiva; se adapta su forma continuamente… La naturaleza del agua es evitar lo alto e ir hacia abajo; la naturaleza de los ejércitos es evitar lo lleno y atacar lo vacío».
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«Mientras que das la apariencia de estar muy lejos, empiezas tu camino y llegas antes que el enemigo».
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«Un ejército perece si no está equipado, si no tiene provisiones o si no tiene dinero».
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«Una fuerza militar se moviliza mediante la esperanza de recompensa, y se adapta mediante la división y la combinación».
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«Es rápida como el viento en el sentido de que llega sin avisar y desaparece como el relámpago; es como un bosque porque tiene un orden; es voraz como el fuego… es inmóvil como una montaña cuando se acuartela».
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«Dominar la fuerza es esperar a los que vienen de lejos, aguardar con comodidad a los que se han fatigado, y con el estómago saciado a los hambrientos».
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«No presiones a un enemigo desesperado… Muéstrales una manera de salvar la vida para que no estén dispuestos a luchar hasta la muerte».
Sobre castigos y recompensas
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«La ausencia de un sistema claro de recompensas y castigos» figura entre las seis causas de derrota.
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«Las recompensas no deben utilizarse solas, ni debe confiarse solamente en los castigos. En caso contrario, las tropas… se acostumbran a disfrutar o a quedar resentidas por todo».
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«Si se otorgan numerosas recompensas, es que el enemigo se halla en un callejón sin salida; cuando se ordenan demasiados castigos, es que el enemigo está desesperado».
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«Cuando la fuerza de su ímpetu está agotada, otorgan constantes recompensas para tener contentos a los soldados… cuando los soldados están tan agotados que no pueden cumplir las órdenes, son castigados una y otra vez».
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«Ser violento al principio y terminar después temiendo a los propios soldados es el colmo de la ineptitud».
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«Si se castiga a los soldados antes de haber conseguido que sean leales al mando, no obedecerán… tampoco podrán ser empleados si no se lleva a cabo ningún castigo».
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«Cuando existe un sentimiento de aprecio y confianza… si se relaja la disciplina, los soldados se volverán arrogantes y será imposible emplearlos».
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«Dirígelos mediante el arte civilizado y unifícalos mediante las artes marciales; esto significa una victoria continua».
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«Arte civilizado significa humanidad, y artes marciales significan reglamentos. Mándalos con humanidad y benevolencia, unifícalos de manera estricta y firme… es posible estar seguro de la victoria».

